Erik Olin Wright (1947-2019): Recuerdo de un sociólogo marxista.

Estimada comunidad de la Carrera de Sociología.

El pasado 23 de enero falleció en EEUU el Profesor Erik Olin Wright. Nuestra Carrera ha sido honrada con su visita en variadas oportunidades, e incluso muchos/as graduadas/os y docentes de nuestra carrera han tenido la oportunidad de formarse y trabajar con Erik.
Sociólogo de significativa relevancia para nuestra disciplina, nos deja el legado de una sociología rigurosa, y a la vez comprometida con el cambio social en un sentido emancipatorio. Sus aportes han sido profusos y sustantivos. Quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo, saben también de su amabilidad, humildad y amplia generosidad.
A modo de recuerdo y homenaje, compartimos a continuación unas palabras que nos enviara Rodolfo Elbert, Doctor en Sociología por la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos), donde realizó su tesis bajo la dirección de Erik Olin Wright. Es también Profesor a cargo de la materia “Sobre la necesidad de nuevas teorías críticas: El marxismo sociológico de Erik Olin Wright y Michael Burawoy”, en nuestra Carrera de Sociología.

Erik Olin Wright (1947-2019): Recuerdo de un sociólogo marxista.
Autor: Rodolfo Elbert.

Erik Olin Wright falleció en las primeras horas del 23 de enero pasado, luego de batallar contra una leucemia mieloide aguda que le había sido detectada en el mes de abril. Wright tenía 71 años y era profesor del departamento de sociología de la Universidad de Wisconsin (Madison, Estados Unidos) desde el año 1983. En esa universidad también dirigía el “Programa de investigación sobre Estructura social y Cambio histórico”, en el cual formó a varias generaciones de estudiantes atraídos por su contribución al proyecto colectivo de “reinventar la sociología como disciplina marxista” (según una definición reciente de Michael Burawoy). Este proyecto se forjó en los combativos años 1970s, en los cuales una generación de estudiantes norteamericanos se movilizaba contra la guerra de Vietnam y cuestionaba el dominio ideológico del capitalismo en ese país. Erik, en particular, llevó ese cuestionamiento al ámbito académico, planteando una tesis doctoral para demostrar que una definición marxista de clase social podía explicar mejor la desigualdad de ingresos que las interpretaciones mainstream basadas en modelos gradacionales de estratificación social y teorías del capital humano.
En el contexto de la crisis del socialismo real y abandono del marxismo por parte de muchos referentes de la generación intelectual de la década del setenta, Erik se mantuvo testarudamente convencido de que su tarea debía ser desarrollar un programa de investigación marxista. Esta firmeza partía de su convencimiento de la superioridad científica de la teoría marxista de la explotación para explicar la desigualdad social en el capitalismo; y de su creencia en la necesidad moral de luchar contra el capitalismo, un sistema social que infringía daños irreparables al mundo y condenaba a la miseria a las grandes mayorías de la humanidad. Todo esto combinado, por supuesto, con la más rigurosa utilización de los métodos científicos disponibles en las ciencias sociales en cada momento histórico.
A la par de su trabajo académico, en 1987 fundó el “A.E. Havens Center for Social Justice” (en homenaje al profesor Eugene Havens, intelectual comprometido con las luchas de los pueblos latinoamericanos de las décadas del sesenta y setenta). Desde su lugar de director del “Havens Center” Erik convocó a intelectuales críticos y militantes de todo el mundo a discutir en Madison los fundamentos de sus críticas al capitalismo y las mejores estrategias políticas para la construcción del socialismo. Siguiendo la inspiración de Eugene Havens, el centro fundado por Erik siempre tenía un ojo puesto en la realidad latinoamericana. Por ejemplo, en el año 2004 organizó un encuentro con militantes políticos e intelectuales de diferentes países latinoamericanos sobre las perspectivas de la izquierda en el continente luego de una década de ajustes, crisis y revueltas populares.
En la última década, Erik forjó una relación especial con la Argentina. Su interés por el país se puede haber iniciado por las noticias sobre el movimiento de empresas recuperadas surgido en 2001, o porque unos años después dirigió también las tesis doctorales de estudiantes argentinos. Por lo que fuera, comenzó a interesarse por nuestro país; y a buscar oportunidades para visitarnos, lo cual finalmente hizo en los años 2007, 2010 y 2015. Además de estas visitas, en 2008 invitó a un grupo de estudiantes, graduados y docentes de nuestra carrera a cursar su seminario doctoral de manera virtual (conectándose por Skype semana a semana), y luego brindó financiamiento para que el grupo pueda asistir a la conferencia de cierre, realizada en Wisconsin en Mayo de 2008. Todas las visitas de Erik a nuestro país y la logística del curso virtual fueron organizadas por investigadores y becarios del área de Estratificación del Instituto de Investigaciones Gino Germani y docentes de metodología (Cátedra Sautu) de la Carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires (con amplio apoyo de ambas instituciones; además de otras como el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y la Comisión Fulbright Argentina).
Los viajes fueron parte de una gira mundial que estaba haciendo Erik para presentar sus ideas sobre el aporte de las ciencias sociales a la comprensión y crítica del capitalismo; y la discusión de las vías para la construcción del socialismo. Estos viajes e intercambios resultaron en el libro Construyendo Utopías Reales y en otro que tendrá publicación póstuma bajo el título de How to be an anticapitalist for the 21st century. Asimismo, Erik quería discutir con investigadores/as argentinos sus últimos desarrollos teóricos en el análisis de clases sociales. Presentó en 2007 su trabajo sobre “Tres lógicas para el análisis de clases” y en 2015 discutió el borrador final de su libro Understanding Class en un taller con más de 20 investigadores/as y estudiantes argentinos que tuvieron acceso al material incluso antes que se publicara.
Durante sus viajes, Erik realizó más de 15 conferencias en diferentes universidades nacionales, incluyendo Buenos Aires, Comahue, Sarmiento, San Martín, Jauretche, Quilmes, Mar del Plata, La Plata, Cuyo y Córdoba. En 2015 la Universidad de Buenos Aires le otorgó un Doctorado Honoris Causa por su trayectoria y aporte a las ciencias sociales. En el acto de entrega, Erik dijo que le parecía razonable recibir aquí su primer doctorado Honoris Causa, ya que Argentina era el país donde más conferencias había dictado (con la excepción de los Estados Unidos). Pero además de sus contactos con el mundo académico, Erik estaba muy interesado en interactuar con militantes y trabajadores/as, por lo cual en sus viajes visitó a varios bachilleratos populares, cooperativas y, principalmente, a numerosas empresas recuperadas. En su último viaje, pidió especialmente viajar a Neuquén para conocer a la empresa recuperada Zanón, además de las visitas a Madygraf, a la cooperativa Macber (Quilmes) y al hotel Bauen.
Durante estos intercambios con trabajadores/as, militantes y activistas, Erik se interesaba por conocer cada detalle de sus experiencias anticapitalistas. Preguntaba cómo se inició el conflicto, su forma de organización, relación con los partidos políticos y movimientos sociales, dificultades, expectativas, etc, etc. Por ejemplo, en Neuquén realizó una visita a Zanón que duró casi 3 horas, durante las cuales preguntó por todos los aspectos de la experiencia a Matías, un trabajador que le hizo de guía en la fábrica. Erik caminaba atrás de él, preguntando por todo, y apoyando su computadora en pallets llenos de cerámicos para anotar cada palabra de sus respuestas. Y así como quería saber todo de esas experiencias, tampoco le rehuía al debate cuando los militantes o trabajadores estaban en desacuerdo con sus ideas. Por ejemplo, una vez realizó en Madygraf una presentación resumida sobre “Cómo ser anticapitalista en el siglo XXI”. Las preguntas del público fueron muy críticas de su planteo, y discutió cada una de ellas con pasión y ganas de convencer a sus críticos. Tanto, que una vez finalizada la charla, se quedó más de veinte minutos discutiendo con uno de los trabajadores que no estaba de acuerdo con las críticas que Erik hacía a la “estrategia rupturista”.
Como se puede ver en todas las actividades que hacía, Erik tenía una energía interminable. Como traductor de sus charlas lo pude acompañar en los diferentes viajes que realizó en el país, y puedo dar fe que no paraba nunca. Como esa vez que en Mendoza donde luego de dar una charla pidió un tour por la ciudad. Realizamos el tour, paramos a almorzar, y finalmente al hotel, ya que por la tarde nos pasaban a buscar para otra actividad. Cualquier persona hubiera dedicado esas horas a dormir una reparadora siesta, pero no Erik. Él fue con su computadora al bar del hotel a terminar de comentar una tesis doctoral que le había enviado un estudiante. Al final del día, pidió que le consigan un violín y se puso a tocar para el público mendocino canciones sindicales y revolucionarias del movimiento obrero estadounidense, además de acompañar a un guitarrero local en sus zambas y chacareras.
Creo que esta última anécdota resume el tipo de energía que transmitía Erik a todos los que lo conocimos. Así como era muy exigente y serio en el trabajo académico, también disfrutaba plenamente de la música, especialmente cuando había un grupo de gente que podía sumarse a los cantos y bailes. Le gustaba cocinar, andar en bicicleta, esquiar, mirar deportes por la televisión, discutir política y pasar tiempo con su familia; entre otras cosas. Siempre que alguien nuevo llegaba a Madison, tenía en la casa de Erik un lugar para hospedarse, y también una invitación segura para cenas grupales de bienvenida. Para cerrar este homenaje, transcribo a continuación las últimas palabras que escribió en un blog donde contaba su experiencia durante los últimos meses de la enfermedad:

“Así que, queridos amigos, lo que ya sabíamos se va a hacer realidad. Me queda poco tiempo en esta maravillosa forma de polvo estelar de la que he estado hablando durante los últimos meses. No siento ningún temor. Les quiero asegurar que no tengo miedo […]. Son algunos años menos de lo que esperaba, pero no me quejo. Y supongo que, para continuar con este ensueño un poco más, por si fuera poco, en algún momento del final de mi adolescencia, decidí aprovechar este privilegio extraordinario que tenía no para vivir una vida autocomplaciente, sino para darle sentido, a la mía y a la de los demás, tratando de hacer del mundo un lugar mejor. La forma particular en que lo hice está condicionada históricamente, por supuesto, por las corrientes intelectuales y la agitación de finales de los años sesenta y principios de los setenta. No creo que ello signifique que deba pensarse como un mero efecto de ese momento histórico. Creo que mi obstinado intento de revitalizar la tradición marxista y hacerla más relevante para la justicia y la transformación sociales en la actualidad está anclado en una comprensión científicamente válida de cómo funciona realmente el mundo. Pero sin estar inmerso en un medio social donde esas ideas fueran debatidas y conectadas –tanto de formas razonables como equivocadas– con los movimientos sociales, nunca hubiera podido perseguirlas. Pero me fue posible, y eso me condujo a una vida repleta de sentido e intelectualmente excitante. Así que no tengo queja. Moriré en unas pocas semanas, satisfecho. No estoy feliz de estar muriéndome, pero estoy profundamente feliz con la vida que he vivido y la vida que he podido compartir con todos vosotros”.

Nota sobre la bibliografía y homenajes a Erik
Como buen marxista, Erik Olin Wright estaba en contra de los derechos de propiedad intelectual. Por ello, desarrolló una página web muy completa, donde se puede encontrar disponible en PDF la mayoría de sus libros y artículos (principalmente en su versión original en inglés). También, se tomaba la tarea de publicar en esta web las versiones preliminares de sus libros. La bibliografía se puede consultar en:https://www.ssc.wisc.edu/~wright/
Por otra parte, también se pueden leer sus reflexiones durante los últimos meses de la enfermedad y ante la inminencia de su muerte, publicados en el siguiente sitio: https://www.caringbridge.org/public/erikolinwright (el fragmento presentado en esta nota fue tomado de esta página, a partir de una traducción publicada en el perfil de Facebook de Jorge Sola:https://www.facebook.com/e.ese.jota). La muerte de Erik también generó numerosos textos en los cuales sus amigos, colegas y discípulos lo recuerdan. Entre ellos, podemos destacar los de Michael Burawoy (https://www.versobooks.com/…/4222-remembering-erik-wright-r…) y Vivek Chibber (https://www.jacobinmag.com/…/erik-olin-wright-obituary-clas…). El blog Marxist Sociology Blog. Theory, Research and Politics, del cual participan varios discípulos de Erik, generó una sección donde se re-postean estos homenajes, en https://marxistsociology.org/tag/erik-olin-wright/
En español, podemos mencionar uno de Rodolfo Elbert y Pablo Perez (http://www.revistarosa.cl/…/in-memoriam-la-contribucion-de-…) y otro de Jorge Sola (https://www.eldiario.es/…/recuerdo-Erik-Olin-Wright_6_86167…).

Estimada comunidad de la Carrera de Sociología.El pasado 23 de enero falleció en EEUU el Profesor Erik Olin Wright. …

Publicado por Carrera de Sociología – UBA en Jueves, 7 de febrero de 2019