Sobre el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada: La venta del territorio argentino.

Por el Prof. Ricardo Aronskind
El proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada presentado por el oficialismo, incluye, entre otros temas relevantes, una modificación a la Ley de Tierras Rurales, que elimina las restricciones a la enajenación del territorio nacional.
Antecedentes:
El proceso internacional de globalización, iniciado en las últimas décadas del siglo XX, ha tenido entre sus características el debilitamiento del poder de los Estados frente a los intereses de las grandes empresas productivas y financieras, y en particular el debilitamiento relativo de los países periféricos frente a las potencias centrales y a las pretensiones de las grandes firmas multinacionales.
En la experiencia argentina, la aplicación del Consenso de Washington en la década del ´90 fue el inicio de un proceso de extranjerización masiva de empresas públicas y privadas, con el argumento de que esa transferencia de la propiedad nacional al capital extranjero promovería la inversión, el crecimiento, y la mejora de las condiciones de vida de la población.
En todas las experiencias económicas ocurridas durante el período posterior, no se verificaron esas expectativas positivas en relación a la extranjerización del patrimonio nacional. No hubo crecimiento en el largo plazo, ocurrieron crisis cambiarias debido al endeudamiento externo y la fuga de capitales, y se acumuló un porcentaje creciente de población marginada de la economía y de las posibilidades de acceso a un nivel de vida razonable.
En el actual gobierno, se vuelve a insistir con profundizar en un rumbo de extranjerización económica ya fracasado, que consolidará aún más las disparidades económicas, la carencia de una estrategia integrada de desarrollo nacional, y la falta de oportunidades de progreso para la amplia mayoría de la población local.
Los intereses en juego:
Actores locales: se ha acentuado, en las últimas décadas, una tendencia creciente entre diversos sectores propietarios locales a la venta de sus empresas y otros activos para convertir ese patrimonio en fondos líquidos, colocar grandes sumas de dinero en guaridas fiscales, o dedicarse a actividades rentísticas locales, asociados como socios menores a grandes capitales extranjeros. La nueva legislación que se intenta aprobar abriría la oportunidad de continuar con el proceso de venta de activos y vuelco hacia la actividad financiera transnacional o rentística local.
Actores privados extranjeros: hay gigantescos fondos de inversión, mil millonarios de países con altísima concentración del ingreso, y empresas de muy diverso tipo que pueden ver oportunidades de inversión en tierras en Argentina, tanto como activos meramente financieros (mantener e incrementar el valor de sus patrimonios), como para valorizarlos en términos turísticos, productivos y como resorts de lujo para gente de altos ingresos del primer mundo, como ha ocurrido recientemente en Albania.
Potencias dominantes: todas las potencias actuales, ven con sumo interés el acceso directo a recursos naturales en países periféricos, para fortalecer su abastecimiento de suministros de toda índole, desde mineras, alimentos, energía, agua y biodiversidad. También por razones estratégicas ante un eventual conflicto global, consideran clave el ingreso a territorios para logística en todo el planeta. Además, la existencia de un conjunto de fondos soberanos de diversos estados con enormes recursos, que buscan diversificar su cartera de inversiones, puede ser otro factor que impulse la compra de tierras en Argentina.
Implicancias políticas y económicas:
En el terreno político, la enajenación del territorio nacional reducirá en forma permanente el margen de maniobra de futuros gobiernos nacionales ante los peligros para la seguridad nacional, el medio ambiente y la vida de la población local, generados por las adquisiciones del capital extranjero. Cada conflicto con actores que afecten la calidad de vida de nuestra población, se encontrará con el respaldo de poderes externos a esos actores, lo que dificultará toda posibilidad de negociación favorable a los intereses locales.
En el terreno económico, la entrega de franjas importantes de territorio en regiones de importancia económica, -como se verifica en el caso de Lago Escondido, donde un empresario extranjero controla bienes comunes de los argentinos por encima de las atribuciones del Estado Nacional-, se producirá un debilitamiento de las posibilidades de aprovechar en forma organizada las sinergias entre diversas áreas geográficas de nuestro país para promover actividades productivas, turísticas y recreativas según prioridades nacionales.
Estamos ante la posibilidad de la transformación de un país soberano –con soberanía ya menguada desde los años ´90- en un territorio gravemente internacionalizado, con fuerte injerencia extranjera fundamentada precisamente en los derechos de propiedad que pretende ceder el actual gobierno, en representación de los propietarios locales que desean enajenar sus tierras.


